La evaluación de un proyecto es fundamental para conocer si el aprendizaje se está produciendo de modo efectivo, para detectar las dificultades y problemas que van surgiendo durante el proceso, para comprender qué necesidades de mejora y cambio van surgiendo, para reflexionar sobre los cambios y mejoras alcanzados, para aprender de cara a desarrollar nuevos proyectos...
Un modo fácil, aunque no el único, de evaluar nuestro proyecto son las rúbricas. Os dejo algunos enlaces para que os inspiréis.
Un consejo: conviene que los participantes en el proyecto (alumnos y profesores) conozcan las rúbricas que se van a utilizar para valorar cada parte integrante del proceso (actividades, aprendizaje, comunicación, productos...) para que puedan tenerlas en cuenta y usarlas como guía durante el desarrollo del mismo.
Es importante no olvidar evaluar la parte no tangible y emocional del proceso. Para ello podemos crear una rúbrica o un cuestionario en el que preguntemos a los alumnos y a los docentes participantes sobre sus emociones durante el proyecto, las dificultades personales encontradas, los beneficios personales y emocionales, sin olvidar añadir, un apartado para sugerencias y propuestas de mejora.
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La evaluación de un proyecto es fundamental para conocer si el aprendizaje se está produciendo de modo efectivo, para detectar las dificultades y problemas que van surgiendo durante el proceso, para comprender qué necesidades de mejora y cambio van surgiendo, para reflexionar sobre los cambios y mejoras alcanzados, para aprender de cara a desarrollar nuevos proyectos...
Un modo fácil, aunque no el único, de evaluar nuestro proyecto son las rúbricas. Os dejo algunos enlaces para que os inspiréis.
Un consejo: conviene que los participantes en el proyecto (alumnos y profesores) conozcan las rúbricas que se van a utilizar para valorar cada parte integrante del proceso (actividades, aprendizaje, comunicación, productos...) para que puedan tenerlas en cuenta y usarlas como guía durante el desarrollo del mismo.
Es importante no olvidar evaluar la parte no tangible y emocional del proceso. Para ello podemos crear una rúbrica o un cuestionario en el que preguntemos a los alumnos y a los docentes participantes sobre sus emociones durante el proyecto, las dificultades personales encontradas, los beneficios personales y emocionales, sin olvidar añadir, un apartado para sugerencias y propuestas de mejora.